Carlos di Sarli: el hombre

Se ha escrito mucho sobre las peculiaridades de la personalidad de Carlos di Sarli.

Algunos lo recuerdan como un hombre de fuerte carácter, intimidante, impenetrable.

Riguroso al extremo en la dirección de sus músicos y reservado en cuanto a la ejecución de su instrumento y el develamiento de su particular técnica. Sus arreglos en el piano nunca fueron escritos, y se dice que llegaba al extremo de no permitir que le mirasen las manos mientras tocaba.
La conciencia de su propia genialidad fue tal vez lo que le otorgó ese celo de si mismo. La ignorancia y la envidia le concedieron gratuitamente el apodo de "mufa", con el cual cargó por el resto de su vida.

Pero quienes lo conocieron de verdad, subrayan la generosidad, la bondad y el respeto hacia sus pares que caracterizaba al "Señor del Tango". Los integrantes de su orquesta, una vez disuelta ésta , lo continuaron evocando y recordando con mucho cariño por siempre.

Acaso su rígida formación personal desde la infancia, asi como la seriedad y el profesionalismo que lo caracterizaron toda su vida, fueron las causantes de ese velo de misterio y oscurantismo que opacaron su verdadero ser -para los menos sensibles, para los menos sensatos- como ha ocurrido y seguirá ocurriendo tantas veces.