Carlos di Sarli: milonguero, de pura cepa

El estilo de Di Sarli se alejaba de las dos grandes vertientes de su época: la corriente tradicionalista de la guarda vieja (encabezada por Francisco Canaro) y la revolución decareana (impulsada por Julio de Caro). Ubicándose en un punto intermedio, en el de equilibrio exacto, el Señor del Tango desarrolló un estilo propio, de estructura simple y de ritmo claro, pero con ricos matices que progresivamente se tornaron de mayor complejidad, lo cual determinó que fuera idolatrado por los bailarines de todos los niveles y de todas las épocas venideras.

En sus tangos mas representativos, el rol del bandoneon era netamente rítmico, pocas veces participaba de la melodia. Constituia el motor de sus piezas, la locomotora, su fuerza vital, su potencia, su latir.

El violín era el que dotaba la delicadeza y se encargaba de la mayor parte del fraseo melodico, asi como de los solos y de los contracantos (contrapuntos)

El piano, ejecutado por el propio Di Sarli, era el conductor de la orquesta, el que dirigia a los demas instrumentos y fue el determinante del estilo: La zurda milonguera del Maestro, fue la que le dio el toque distintivo al sonido de la orquesta, por su manera de modular, de acentuar, de rellenar en los silencios, de bordonear. Una mano llena de sutilezas, de buen gusto, a la vez refinada, a la vez milonguera. Una tentacion irresistible para cualquiera que lo baile.