Manos Brujas

Esta semana estudiamos a la orquesta de Rodolfo Biagi, otra de esas tan codiciadas por los bailarines, pero en este caso injustamente subvalorada por los intelectuales del tango, debido a sus peculiares elecciones estilística

Biagi no sólo se consagró como el pianista fundamental de la orquesta de Juan D’Arienzo en su época de oro, sino que fue el responsable de los aportes imprescindibles que definirían el estilo característico del propio D’Arienzo. Esto ocurriría hasta un punto tal, que una vez que el pianista decidió continuar su camino y formar su propia orquesta, sus sucesores le darían continuidad a su modo de tocar el piano.

Inmerso en una época en la que el modernismo transformaba al tango en una música menos bailable, más sinfónica y de mayores artilugios, Biagi retorna al viejo dos por cuatro, acentuado, rítmico, nervioso, que se convertiría en el favorito de los bailarines y en fenómeno de masas. Le otorgo además por vez primera un rol totalmente distinto al piano, más protagónico, responsable de la fuerza motora y del carácter, y dejó de concebirlo como un simple acompañamiento en la orquesta.

Los invito a caminar estos días al compás de la energizante música de Rodolfo Biagi, el pianista apodado "Manos Brujas", y a cerrar la semana en la clase del sábado, cuando trabajemos en la sección de musicalidad con la maravilla que adjunto y que los exhorto a escuchar a todo volumenGólgota