Vuelo de pirincho

"Cuando los ingleses califican a un ejemplar humano como ‘a self made man’, en buen español ello se traduce como ‘un hombre que se ha hecho sólo’. Que es lo que en buen criollo llamamos un hijo del rigor... y no le erramos. A Francisco Canaro le cabe expresamente este calificativo." (Francisco García Jiménez)




La historia de Francisco Canaro no se puede contar en una semana ni en dos. Tampoco es la idea.

No alcanza una vida entera para contar todo lo que este hombre, oriundo de San José de Mayo, ha hecho por el tango a nivel mundial.

Su nombre figura en todos los libros sobre historia del tango. Su historia coincide con la del tango mismo en sus comienzos y ocupa muchas de sus más importantes etapas. Sus 50 años en el tango le brindaron a sus composiciones toda una gama de estilos y de variantes.

Nació en la pobreza extrema, y alcanzó una de las fortunas más grandes que un músico de tango haya tenido. No recibió ningún tipo de educación tradicional y se consagró de adulto como el máximo representante de la academia y el rigor profesional. Se construyó a sí mismo sin referentes y alcanzó el éxito absoluto.

Sin embargo, no se olvidó en el camino de sus pares, y luchó por los derechos autorales durante décadas, obteniendo grandes logros.

Un hombre completo y genial, una historia plagada de anécdotas, y de eventos insólitos. Esta semana nos damos unas vueltas junto a quien desde el primer día de su vida fue llamado "Pirincho", y hasta el último fuera considerado como el más grande de todos: Francisco Canaro. Cerramos el próximo sábado bailando una de las piezas más idolatradas en todas las milongas del mundo: su versión de Poema.