D'Arienzo por D'Arienzo



"Cuando dirijo soy natural. Y me trasformo. Yo dirijo así, lo siento así. A la vez trasmito mis sentimientos a los músicos y ellos, al público. Soy otro tipo arriba del palco. No lo conozco a ninguno, ni a él” (señalando a Alberto Echagüe).

"Antes dirigía con la batuta; ahora con las manos solas: son más expresivas",

"No crea que es para que el público me mire. Lo vivo así. Una mirada quiere decir algo siempre, que alguien se tiró a chanta, que no toca. Son mis corriditas clásicas cuando veo que algún elemento afloja, está distraído. Para que esté atento y exigirle lo que quiero lo animo, lo entusiasmo."

 "Yo siento el tango así, a la manera antigua, y como no fui yo quien lo inventó, no me creo con derecho a hacerle cambios que diferencien totalmente su fisonomía.(...) Lo fui a buscar a su propia fuente y de la mano lo traje conmigo (...) Abrazado a él ganaré o perderé, pero siempre que el tango sea tango, es decir que tenga ese sabor criollo, recio y varonil que le dio fama y que a principios de siglo hacía persignar de miedo a las viejas beatas, que cuando sentían sus acordes sufrían más que si estuviesen escuchando el chistido agorero de alguna lechuza (...) Sí, soy así...¿Me entendieron, plomos?"

"A mi modo de ver, el tango es, ante todo, ritmo, nervio, fuerza y carácter. El tango antiguo, el de la guardia vieja, tenía todo eso, y debemos procurar que no lo pierda nunca. Por haberlo olvidado, el tango argentino entró en crisis hace algunos años. Modestia aparte, yo hice todo lo posible para hacerlo resurgir“

“En mi opinión, una buena parte de culpa de la decadencia del tango correspondió a los cantores. Hubo un momento en que una orquesta típica no era más que un simple pretexto para que se luciera un cantor. Los músicos, incluyendo al director, no eran más que acompañantes de un divo más o menos popular. Para mí, eso no debe ser. El tango también es música, como ya se ha dicho. Yo agregaría que es esencialmente música. En consecuencia, no puede relegarse a la orquesta que lo interpreta a un lugar secundario para colocar en primer plano al cantor. Al contrario, es para las orquestas y no para los cantores“

“La voz humana no es, no debe ser otra cosa que un instrumento más dentro de la orquesta. Sacrificárselo todo al cantor, al divo, es un error. Yo reaccioné contra ese error que generó la crisis del tango y puse a la orquesta en primer plano y al cantor en su lugar. Además, traté de restituir al tango su acento varonil, que había ido perdiendo a través de los sucesivos avatares. Le imprimí así en mis interpretaciones el ritmo, el nervio, la fuerza y el carácter que le dieron carta de ciudadanía en el mundo musical y que había ido perdiendo por las razones apuntadas. Por suerte, esa crisis fue transitoria, y hoy ha resurgido el tango, nuestro tango, con la vitalidad de sus mejores tiempos. Mi mayor orgullo es haber contribuido a ese renacimiento de nuestra música popular"

(Información extraída originalmente de Revista “Aquí esta” de 1949, Diario "Clarín" del 10 de febrero de 1972, y pagina web: www.magicasruinas.com.ar)

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