Los hermanos Malerba

La vida musical de Ricardo Malerba se inició junto a sus dos hermanos.
De niños, como tantos otros, tocaban en cines mudos de barrio por la fantástica suma de un peso argentino por día. Alfredo iba al piano, Carlos al violín, Ricardo al bandoneón.

Esta formación familiar poco a poco se fue dando a conocer. Los hermanos fueron creciendo, y en 1927 pegaron un salto: fueron invitados por Cátluo Castillo a ir de gira por Europa junto a dos celebridades: el pianista Miguel Caló y el cantor Roberto Maida.

Casi cuatro años permanecieron los Malerba en el Viejo Mundo, hasta que en 1931, la aventura europea llegó a su fin y la orquesta familiar marcó su trágico compás final: el joven Carlos enfermó gravemente y murió.

Fue enterrado en Bilbao, acompañado de sus dos hermanos y Roberto Maida, y fue despedido de manera inusual: Ricardo y Alfredo pidieron al cantor que a modo de oración entonara el tango “Aquellas Locuras”, que había sido el preferido del difunto.

Maida accedió, y en el silencio del cementerio entonó “a capella” este tango que paradójicamente cuenta sobre el paso del tiempo y el recuerdo:


"Aquellas locuras"

Cada vez que te veo, che hermano
Sin querer se me va un lagrimón,
Y evocando un recuerdo lejano
Hecho un pibe te ve el corazón.
Te acordás de la brava milonga
Que de todos vos fuiste el rey,
Y de aquella pensión tan mistonga
Y la mina era “trompa” de ley.

Qué le vas a hacer, la vida es así
Un poco de risa y de llanto a la par,
A vos como a mí, la muerte selló
Sus patas de gallo como una señal.
Ya no sos el pibe que aquellas milongas
Ansiosas buscaban para hacerse amar,
Al ñudo, canejo, la vida es mistonga
Ya nunca, hermanito, podrás castigar.

Te acordás cómo andaban las minas
Como locas por vos y el zorzal,
Al final hacían cola en la esquina
Y en la puerta del mismo Pigalle.
El zorzal quien tuviera el destino
Con desecha amargura escondés,
Lo perdió para siempre el hechizo
Endiablao, de aquella mujer.

Letra : Cátulo Castillo  (Ovidio Cátulo González Castillo)
Música : Roberto Maida  (Domingo Maida)

Grabado por Roberto Maida con el acompañamiento del conjunto dirigido por Alberto Castellanos. (sello Columbia, 1930)