A media luz: un bulín imborrable


Este clásico, que junto a “La Cumparsita” y “El Choclo” forma el triunvirato de los tangos más difundidos en el mundo, y que fuera grabado por grandes como Firpo, Canaro y Gardel, fue escrito por Edgardo Donato en un viaje en tranvía por la ciudad de Montevideo, en el año 1924. Fue además estrenado en esa misma ciudad en una revista musical llamada “Su majestad la revista”, y como si fuera poco, su letra fue escrita por Carlos Lenzi, montevideano, en su ciudad natal, en la casa de un tal Wilson.

Lo más irónico, es que a pesar de haber sido gestado y estrenado en la capital uruguaya,  “A media luz” es un tango netamente porteño. Refiere a un típico Garçonniere de Buenos Aires, una casa de citas amorosas, un mero bulín de la calle Corrientes.

Este sitio ha sido buscado por muchos visitantes de la ciudad, pero nunca fue encontrado. El cotorro desapareció sin dejar rastro. Luego de él se instalo una zapatería y posteriormente se convirtió en un garage de autos que hoy se enorgullece de portar un horroroso cartel de colores al que los turistas más esnobs gustan fotografiar.

El bulín ya no está, pero su historia sigue siendo parte de uno de los tangos más universales, lo cual lo hace inmortal.

Para quien guste, puede darse una vuelta por Corrientes 348 y pasar una noche inolvidable... en un parking.