Taller de abrazos

CONSCIENCIA CORPORAL INDIVIDUAL

Al aprender la “postura” del tango (una forma definida y muchas veces rígida) a veces tendemos a llevar demasiado peso al metatarso, generando inestabilidades (me caigo para adelante) y tensiones en la espalda (el esfuerzo para no caerme). Lo que proponemos es buscar una alineación mas vertical.
Estudiamos una propuesta específica para organizar el cuerpo para bailar. Les proponemos buscar una mayor verticalidad (por ejemplo, con la imagen del tótem, una piedra descansa arriba de otra, alineadas verticalmente). Sentir que los pies apoyan completamente en el piso, es decir, que el peso del cuerpo se encuentra distribuido de forma pareja en toda la planta del pie: mismo peso en el metatarso que en el talón.
Esto no significa estar absolutamente perpendicular al piso: no! Siempre hay un gesto hacia el compañero, un avanzar hacia el otro, un oponer mi cuerpo desde el centro hacia adelante. Pero ese gesto es mínimo, no necesita demasiado, y es el gesto que se logra naturalmente al distribuir el peso de manera uniforme en todo el pie (el eje termina en el centro del pie)

En esa verticalidad, vimos que es fundamental cuidar que el centro se mantenga “armado” (es decir, no convertirnos en un flan, mantener el tono muscular del centro del cuerpo) pero tampoco esto puede llevar a generar tensiones. La mayor parte de las tensiones innecesarias del tango se producen en la zona de los hombros, cuello y región lumbar. El ideal que buscamos es estar parados, bien armados para el baile pero eliminando todas las tensiones innecesarias.

Imaginen un árbol. Bien arraigado a la tierra, pero sus ramas están relajadas y se mueven con el viento. Hay disponibilidad para el movimiento.

Para lograr todo esto es FUNDAMENTAL el chequeo constante y consciente de la organización del cuerpo. Y lleva tiempo. El cuerpo aprende por repetición. Utilicen las pausas para chequear como está mi cuerpo. ¿Hay tensiones? ¿Como puedo relajarlas? ¿En que momentos vienen? ¿Mi cabeza se fue para adelante? ¿Tengo el peso repartido en todo el pie? Etc.


HACIA EL ABRAZO

Antes de hablar del abrazo de tango fue necesario hacer un chequeo de la actitud y del estado de entrega que tenemos al abrazarnos con otras personas. Sobre este ejercicio no hay comentarios técnicos, pero sí una serie de importantísimas reflexiones.

Cuando me abrazo en el tango con alguien: ¿cuánto estoy dando de mi? ¿que tipo de entrega tengo? ¿mi propuesta es una forma definida que responde a una estética? ¿o es un abrazo real en el cual le ofrezco al otro mi cuerpo? ¿que beneficios y que perjuicios me trae cada una de estas opciones? ¿como cambia mi entrega en el abrazo según con quien me enfrento?

Los invitamos a reflexionar y percibir estas cuestiones en sus próximos abrazos de tango. Muchas veces, la mera conciencia, la mera auto-observacion puede ser verdaderamente transformadora, incluso en términos de baile.


CAMINAR ABRAZADOS: CONCIENCIA CORPORAL DEL COMPAÑERO

En este tercer ejercicio pudimos acercarnos un poco a la relación de los cuerpos en un abrazo cerrado. A nuestra conciencia corporal, ahora le sumamos la conciencia del otro.

En primer lugar, estudiamos el acercamiento. Les proponemos que prueben lo siguiente: antes de ir hacia el abrazo, plantearse ustedes mismos frente al otro a unos pocos centímetros de separación entre sus sus respectivos pies, plantarse ahi un instante y chequear si estoy descargando mi peso en vertical (y todo lo visto en el ejercicio 1). Desde ese lugar de comodidad, relajación y naturalidad, establecer contacto con el otro, en los puntos naturales que surjan (no ir a buscar poner pecho con pecho ni nada preestablecido, sino, encontrarse donde sea lo mas natural). Y hacerlo sin vaciar el talon de peso. Esto nos permite estar cómodos con cualquier persona, mas allá de sus condiciones físicas.

Una vez hecho el contacto, dispusimos los brazos alrededor del otro en un abrazo redondo (no un abrazo de tango, sino un abrazo humano). Y en ese momento chequear al otro, sentirlo, tomar conciencia de su eje. ¿estoy descargando peso sobre el? ¿lo saco de eje? ¿el otro está cómodo dentro de mi abrazo?, etc… Y por supuesto, siempre es necesario volver a la conciencia individual: ¿Este gesto de abrazarlo generó tensiones en mi? ¿me salí de mi eje? ¿estoy cómodo? Es fundamental el chequeo constante, el cuerpo aprende por repetición, una y otra vez.

La ventaja que tenemos en el tango es la legalidad de la pausa. Durante esas pausas es una gran oportunidad para empezar a aprender y a tomar conciencia de cómo utilizamos el cuerpo. Gastamos demasiado tiempo pensando en formas y en figuras y no dedicamos el tiempo suficiente a observar como funciona el cuerpo, el movimiento, el equilibrio. Los invitamos a explorar y a disfrutar el placer de bailar de forma consciente.


ABRAZO DE TANGO: LA ASIMETRÍA DEL ABRAZO Y SUS VARIANTES

Lo siguiente fue armar el abrazo de tango. La única alteración fue acomodar el brazo de la toma. Es importante entender que todo lo otro puede permanecer igual, según lo visto en los puntos anteriores.

Ahora: el brazo de la toma es otro de los puntos clásicos de acumulación de tensiones innecesarias. Volvemos a insistir con la toma de conciencia y la observación permanente de esta toma.

Lo trabajamos de dos formas: en abrazo cerrado y en abrazo abierto.

En abrazo cerrado:

El brazo de la toma participa de una forma meramente expresiva aquí. En un abrazo cerrado en pasos básicos, a pesar de que es importante de que cada uno sostenga su propio brazo y tenga cierto tono, este brazo debe estar lo mas relajado posible, pues no participa de la enorme mayoría de las marcas ni de las lecturas.
Debe estar disponible para el movimiento natural que genera el baile, Sus articulaciones deben articular (valga la redundancia) y no permanecer rígidas, en una forma preestablecida. Los invitamos a darle vida a su brazo, a que respire, a que se mueva si se quiere mover, a que la sangre circule. En las articulaciones existen espacios que permiten el movimiento. Intenten observar que tensiones son innecesarias: observaran que prácticamente todas. El brazo está “desactivado” dede el punto de vista funcional. Verán que en prácticamente todo lo que pueden hacer en un abrazo cerrado, 100% enfrentado, se puede prescindir del brazo de la toma para las marcas.

En abrazo abierto

Acá la cosa cambia. Aquí existe un mayor tono. El brazo de la toma se convierte en un nuevo punto de contacto fundamental. Se perdió el contacto del torso y se traslada la marca a los nuevos puntos de contacto: los brazos, ambos.

Pero este tono no debe ser una fuerza de empuje en vertical, no puede ser un punto de descarga de mi peso sobre el otro. Y no puede ser un empuje de alejamiento, que empuje los puños hacia afuera de la pareja. ¡Observen con mucha atención eso! La presencia, la presión entre las manos debe ser en horizontal, el vector de fuerza es paralelo al piso, es una fuerza de oposición en horizontal, y sugerimos que sea utilizada únicamente cuando es necesario. Unicamente cuando la marca lo requiera. Es una fuerza de acción (líder) - reacción (follower).

Por ejemplo: prueben poner la mano sobre la pared y empujarla, poco a poco, cada vez con mas fuerza. Notaran como la pared reacciona y les ejerce la misma presión sobre su mano, poco a poco. Luego prueben aflojar la fuerza poco a poco y verán que la pared reacciona haciendo lo mismo, cada vez ejerce menos fuerza sobre nuestra mano. Al sacar la mano de la pared por completo, la pared no se nos cae encima. Se mantiene en su eje. Lo mismo sugerimos que ocurra entre las manos de la toma de la pareja.

La toma en abrazo abierto, tampoco puede derivar en una forma rígida, predefinida y estanca. Al igual que en el abrazo cerrado, la toma debe estar viva. Debe estar disponible al movimiento. No es un yeso que no se mueve: no! Las articulaciones deben estar móviles. Alertas y reaccionando a las fuerzas, pero con cierta movilidad. Es como un resorte que permite un mínimo movimiento pero llega a un limite en el momento justo (para reaccionar).


TRANSCICIONES

Finalmente estudiamos algunos ejemplos de transiciones, como pasar de abrazo abierto a cerrado y de cerrado a abierto. La comunicación en el tango es muchas veces sutil. La propuesta del pasaje de un abrazo a otro recomendamos que sea integrada a un movimiento para que sea sutil y “bailada”.
Por ejemplo para pasar de cerrado a abierto, podemos integrar la intención de alejamiento en una apertura o un cruce, como vimos ayer. Y ahi activar los nuevos puntos de contacto.
Lo mismo para la vuelta al abrazo cerrado: que se integre a un movimiento (por ejemplo en un ocho para adelante que termina torso con torso) y ahi desactivando los brazos y activando el torso.


REFLEXIONES FINALES

Mientras haya conciencia del otro, mientras haya escucha del otro, espera, atención y movimientos bailados, mientras exista todo esto, siempre hay baile, siempre hay comunicación y siempre se puede lograr un baile muy cómodo.

Los invitamos a probar estas herramientas de distintas formas, con distintas personas y en distintas figuras. Les garantizamos que ya con tener conciencia y tomarse unos minutos para observar estas cosas de forma autocrítica, el beneficio puede ser muy grande.

El tango ha evolucionado. Se ha pasado de una forma rígida en la cual el hombre marcaba con las manos, a una forma de comunicación sutil con movimientos orgánicos en la que ambos miembros de la pareja se comunican permanentemente con distintos puntos de contacto en sus cuerpos y buscan el movimiento consciente por si solos.

El tango ha cambiado y seguramente siga cambiando y todo lo visto ayer evolucione y se transforme. Eso es lo que permite a esta maravillosa danza sobrevivir a lo largo de los años. Los invitamos a investigar, a cuestionarse, a nunca conformarse, a ser creativos y críticos. Es la única forma de lograr un baile sincero y actual.