Finalmente Campos


Tal vez su verdadero nombre fuera su característica más extravagante: Enrique Inocencio Troncone. El resto de este hombre es pura sencillez y mesura.

Troncone fue posteriormente Ricardo Ruiz, y finalmente encontró su nombre artístico definitivo junto al gran Ricardo Tanturi, quien curiosamente ya contaba con un Ruiz en su orquesta y al incorporar al nuevo cantor, optó por adjudicarle otro nombre para evitar confusiones. Tomó la guía telefónica y al azar tocó un nombre en la letra C: “Campos”

"Acá está, usted se llamará Enrique Campos".

Este cantor se incorporó a la orquesta de Tanturi nada menos que para suplantar a Alberto Castillo. La nueva debía ser una voz totalmente diferente, una nueva propuesta para su orquesta pero que congeniara con su sonido original. Con Enrique Campos se logró nuevamente un sonido perfecto, caracterizado por una sencillez total, por el buen gusto y por el refinamiento en sus interpretaciones. Era simplemente perfecto, y por otra parte, radicalmente opuesto a Castillo. 

Hasta hoy llegó este binomio, Tanturi-Campos, una tanda que no podemos dejar de bailar y una voz que no podemos ignorar,  que se destaca en cada uno de los tangos pero sin dejar de lado el sonido de la orquesta, un canto que impone respeto y expresa mucha fuerza natural, sin extravagancias, sólo por su sonido grave y profundo. Enrique Campos, con cada una de sus apariciones, nos sugiere una pausa, nos exige una reverencia. 

Les dejo su primer tema con Tanturi, el primer tango que grabaran juntos y que diera comienzo a una nueva ronda en la historia del tango bailable: