LA PRIMER CLASE DE TANGO

Una primer clase de tango puede ser un desafío bastante particular. No sólo para el aprendiz, sino también para el profesor.

Las personas que se acercan vienen todas con búsquedas diferentes, con expectativas opuestas, con necesidades distintas. El tango puede ser tomado como un vehículo para el relacionamiento social, por ejemplo. O bien, yendo a otro extremo, como un ejercicio físico, y puramente dancístico. Algunos vienen atraídos por el gusto a la música, algunos vienen arrastrados por obligación de su pareja. Las búsquedas son muy diversas.

Y la relación de estas personas con sus propios cuerpos varía. Hay casos en los que el aprendiz tiene una clara consciencia corporal, tal vez resultado de realizar otras disciplinas dancísticas o físicas. Hay otros casos de mayor dificultad, en los que la persona fácilmente logra un entendimiento teórico de la mecánica del tango, pero al intentar pasarlo al cuerpo surjen las dificultades. Y en muchos casos, este relacionamiento con el propio cuerpo de uno, no existe en absoluto. Es nulo.

Sin embargo, en gran parte de los casos, la mayor dificultad es el encuentro con el otro en el abrazo de tango. El contacto físico con un desconocido. El entregar mi cuerpo y mi persona al otro. Pavada de desafío.

A lo largo de su historia -¿tal vez como resultado de la construcción de un cliché para la comercialización del género?- el tango ha sido sistemáticamente relacionado con el erotismo, con el romance, con la seducción. Conceptos como “entrega”, “conexión”, “contacto en el torso”, pueden en muchos casos provocar tensión, nerviosismo y hasta serias dudas en el aprendiz.

Sin embargo, aquellos que se animan a seguir caminando, aquellos que logran romper las barreras mentales, aquellos que persisten, aquellos que confían y se entregan al proceso de aprendizaje, son quienes finalmente alcanzan el privilegio de poder bailar esta danza transformadora.

A todos ellos, nuestras felicitaciones. Ayer tuvimos una clase magnífica, llena de potencial, de buena energía y de compromiso. Ojalá que sean muchas más.