Bienaventurados los que bailan para afuera

Cuando bailamos tango, por lo general bailamos para muchas personas a la vez.
Quienes desmientan esto es porque viven en un taper.


Por supuesto que hay que bailar para el compañero. Por supuesto que es importante la comunicación con quien estoy bailando, la búsqueda de su comodidad, de su disfrute. Por algo existe una marca, por algo existe la lectura, por algo el tango es una conversación corporal permanente. Sin dudas que lo que más nos interesa del baile, durante el baile, es el interior de la pareja y lo que ocurre entre las dos personas que bailan.

Y por supuesto que también es importante bailar para uno mismo. Después de todo, uno tuvo un día de trabajo muy duro y quiere relajarse unos minutos y hacer catársis tanguera.

Pero resulta que por lo general uno también baila para quienes lo miran bailar. 
Y aquí se armó el quilombo...

Bailar en una milonga no tiene nada que ver a bailar en la casa de uno con su pareja, a solas, o bailar uno mismo frente al espejo. En la milonga hay mucha gente alrededor y todos están mirando. La gente alrededor se traduce en energía para el baile. Durante la danza podemos conmovernos a nosotros mismos y a nuestra pareja, pero también podemos afectar a quienes nos miran. La conciencia de que hay gente mirándonos bailar es algo que esta presente durante toda la milonga, y condiciona nuestras decisiones y nuestra forma de expresarnos en el baile.

Incluso hay que subrayar que el tango es una danza, un arte escénico, al fin y al cabo. Uno aprende a lucir su baile, trabaja para que las cosas se vean bellas. Uno se pasa horas frente al espejo haciendo ejercicios de tango para que todo se vea estéticamente mejor. El piecito se ve mejor así que asá, ok, perfecto, eso no lo va a ver mi compañero de baile, y mucho menos yo: eso lo ven los que miran de afuera. Y nos importa mucho a todos.

Es por esto que cuando bailamos, bailamos para todos. Asumimos nuestra existencia en una comunidad que nos rodea y nos percibe. Bienaventurados los que bailan para afuera.
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Este sábado bailaré para afuera, deliberadamente.
Estaremos realizando una exhibición junto a Cristina Dos Santos, en Salón Vieja Viola (Paysandú 1615 esquina Minas) cerca de las 23 hs. 

Una exhibición es básicamente para quienes miran, es para compartir un trabajo de dos personas con todas las demás. Es para contarles algo a todos ustedes. Sigue siendo un acto de entrega, pero que en este caso trasciende los limites de la pareja. Sigue siendo una comunicación, pero en la que ahora se incorporan mas personas. El publico y su energía afecta la exhibición de la pareja. La exhibición de la pareja afecta la energía del publico. 

Ya lo saben. Nos comunicamos en breve.